Una pequeña guía para conservar nuestros queridos y valiosos señuelos
Por: Héctor Yamasaki de “Con Caña y Carrete”

Sin necesidad de pensarlo mucho podemos darnos cuenta que, al paso del tiempo, la inversión que hacemos en señuelos, moscas o materiales para construirlos, puede fácilmente ser superior al de los demás componentes de nuestro equipo de pesca, por lo que el tema de su cuidado y mantenimiento resulta importante aunque por lo general –lamentablemente- pasamos por alto.

Irónicamente, el peor enemigo de los señuelos, llámense moscas, cucharillas, curricanes, etc. Es el agua, ya que son susceptibles de daños debido a la acción corrosiva de este elemento, sobre todo el agua salada. También debemos tomar cuidado de los señuelos equipados con anzuelos de acero inoxidable que, dicho sea de paso, no son recomendables para la práctica de “capturar y soltar”.

LOS PROBLEMAS

El agua y la humedad son especialmente perjudiciales para las moscas porque pueden podrir los materiales con que se confeccionan. La oxidación de los anzuelos disminuye su filo y su resistencia, además que, en caso de clavarse por error en nuestros dedos, pueden ser causantes de infecciones graves o incluso tétanos. Por otro lado, los materiales orgánicos, como algas, sangre o residuos de carne y piel de los peces, al entrar en descomposición, producen ácidos y otras sustancias que atacan a los materiales del señuelo, incluyendo a los barnices y pinturas del acabado de los mismos.

Después de usar cualquier señuelo es conveniente enjuagarlos con agua limpia para retirar las sales, tierra y materiales orgánicos que se le adhieren y secarlos lo mejor posible con un trapo seco o un pañuelo desechable.

Muchas veces, los señuelos son expuestos a fricciones, o se atoran, y sufren otros malos tratos que van dañando o incluso producen fracturas y/o fisuras en el acabado por donde puede penetrar el agua para atacar directamente a la madera o el material interno usado para formar el cuerpo del señuelo. Tan pronto como se note una de estas averías, se debe proceder a dejar secar el señuelo durante unos días y después reparar el daño con laca, pero como casi nunca podemos disponer de una pintura del mismo tono y color originales, una alternativa razonable es, cuando el daño no es muy severo, utilizar laca automotriz transparente. Unas dos o tres manos de esta laca son generalmente suficientes. (NOTA: Utiliza LACA y no barniz o esmalte, pues el primero por secar muchos más rápido resulta más fácil de manejar).

Los anzuelos que se doblan (o mejor dicho, desdoblan) deben ser desechados y sustituidos por otros del mismo tamaño y calidad para evitarse sorpresas a la “hora buena”. Los anzuelos que se hayan tenido que afilar, por habérseles retirado del barniz protector y por un fenómeno físico que no detallare, se oxidan con mayor facilidad por lo que hay que estar atentos con ellos.

LAS CAJAS DE ALMACENAMIENTO

Otro aspecto que tenemos que considerar es que tan apropiadas son las cajas o recipientes en donde guardamos nuestros señuelos, pues los recipientes inadecuados pueden fomentar el rápido deterioro de los mismos. Las cajas herméticas son las peores ya que impiden que la humedad retenida en los señuelos se evapore. Esta humedad, al evaporarse, se condensa en las paredes de la caja para mojar una vez más los señuelos. Por esta razón, es mejor seleccionar cajas que permitan “respirar” a los señuelos.

Una solución muy práctica y sencilla para este problema, consiste en hacer unas pequeñas perforaciones en la base de las cajas, ya que de esta forma no dañamos la apariencia de las tapas o las cubiertas protectoras.

Por otro lado, el material utilizado para hacer los soportes de los señuelos, en particular en las cajas para moscas, debe ser impermeable y lo más compacto posible. Los materiales porosos o poco impermeables almacenan humedad.

Si sus cajas tienen este defecto, necesitara exponerlas al sol periódicamente, y de cualquier forma, es una buena idea colocar una bolsita de material secante (sal sílica) en el interior de todas nuestras cajas. Estas bolsitas habrá que sustituirlas al menos cada seis meses o con mayor frecuencia en lugares muy húmedos o si por alguna razón se mojan en exceso.

LAS MOSCAS

Las moscas son frágiles, relativamente poco resistentes y si se desea maximizar su duración, es necesario proporcionarles algunos cuidados.

A) Siempre que se pueda, utilice los dedos para retirar el anzuelo del aboca del pez. Las pinzas dañan demasiado las moscas, sobre todo si se giran las mordazas sobre el cuerpo del anzuelo. Si es posible, trate de tomar el anzuelo por el ojo.

B) Los anzuelos sin barbas, además de todas las ventajas que hemos mencionado en artículos anteriores, harán mucho mas durables nuestras moscas porque son muchísimo más fáciles de retirar.

C) Después de usarlas, enjuáguelas perfectamente con agua clara y en el lugar de secarlas apretándolas entre los pliegues de un trapo, sacúdalas y sópleles para separar los “hackles”. Esto hará que se sequen conservando su forma.
Los anzuelos que se hayan tenido que afilar, por habérseles retirado el barniz protector y por un fenómeno físico que no detallare, se oxidan con mayor facilidad por lo que hay que estar atentos con ellos.

Espero que esta pequeña reseña sobre este tema le sea de utilidad para conservar su inversión y disfrute mas de sus señuelos.

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